Cómo lograr una ventaja competitiva gracias a la Dirección Estratégica de la Clínica Dental

Te sientes sólo, muchas veces has pensado en tirar la toalla. Crees que tus colaboradores no te entienden. 

Bienvenido tus sensaciones son comunes a las que tienen todas las personas que tienen que tomar decisiones, que tienen personas a sus cargo y tienen la soledad “aparente” del que tiene que echarse a la espalda la responsabilidad de liderar. 

“No te preocupes, Se feliz”. 

Dirigir una Clínica Dental, consiste en “Ver los obstáculos y saber esquivarlos, ver la oportunidad y saber aprovecharla”. 

Bueno, a lo largo de todo este tiempo, has demostrado que eres capaz de reunir, procesar y aplicar hábilmente toda la información que pasa por delante de ti. 

Posiblemente no te habías parado a pensarlo. Una clínica dental sin un buen director, es como una orquesta en la que cada uno de sus componentes toca una partitura distinta y desafinando. 

Si la alta dirección de la clínica no acompaña en el viaje, de nada sirve implantar una estrategia de calidad total enfocada a la excelencia, hacer consultoría estratégica de la gestión de la clínica dental, hacer coaching dental. 

… No podemos empezar la casa por el tejado. 

El corazón, el alma de la clínica, es la alta dirección, los propietarios de la clínica. Ese es el punto de partida, el origen. A partir de ahí, iremos dando forma a este apasionante proyecto. 

De momento no pensaremos en los músicos de la “banda”. 

Necesitamos crear un “Líder” con una resistencia a la frustración a prueba de bombas. Las oportunidades de la victoria, radican en la capacidad mental del director de la clínica dental, que será capaz de integrar la estrategia (planificación) y la táctica (ejecución). 

No todas las personas pueden dirigir una clínica, necesitan desarrollar unas habilidades para crear una solución adecuada a cada situación que se presenta. 

No todas las personas tienen la capacidad de identificar y usar la información que tiene valor y desechar la que no es relevante para dar con las respuestas apropiadas. 

Cuando nos encontramos con un director en formación, tenemos un diamante en bruto y no podemos dejar que se tropiece con los 7 pecados capitales de una dirección incorrecta. Arrogancia, inseguridad, prepotencia, incoherencia, soberbia, ofensa e ignorancia. 

La cualidad que hace más grande a un buen director de una clínica dental, es la “humildad”. 

Tienes que ser esa persona que busca y alienta la retroalimentación, que te ayude a localizar errores de juicio y te permitan hacer los ajustes necesarios. 

Como buen director puedes reconocer tus propios prejuicios y limitaciones y usaras este conocimiento para mejorar tus ideas y planes de acción. 

Yo he tenido el placer de trabajar con profesionales que han sabido admitir errores serios en las ideas o acciones que tomaron, lo reconocieron públicamente e inmediatamente hicieron un cambio radical de dirección. Son personas difícilmente de encontrar hoy en día, personas carismáticas, que no anteponen su ego personal por encima del bien de la empresa. “Rectificar es de sabios” 

Serás un buen líder de la clínica, si sabes corregir sutilmente los errores esenciales de los planteamientos de tu equipo y sabes como defender adecuadamente tus propios argumentos. 

Tu experiencia te permitirá saber cuando tienes que resistirte a las objeciones de otras personas y seguir comprometido con el plan de acción estipulado. 

El éxito de la gestión y los resultados económicos de la clínica dependen de la calidad de su personal. Las clínicas mejor gestionadas no comienzan ni terminan en un solo individuo, son las que tienen personas de gran valor humano y profesional, a lo largo de toda la organización.

 Eso es lo que les da una ventaja competitiva respecto a la competencia y les permite usar sus recursos humanos y financieros más eficazmente que el resto”